Microsoft (MSFT) inicia el año 2026 con una sólida posición en el mercado, su acción ronda los 459,38 dólares y la capitalización asciende a cerca de 3,85 billones de dólares, con un Tasa Precio/Beneficio (PER) de aproximadamente 36,7x. Esta valoración refleja la confianza del mercado en dos pilares fundamentales que han estado en el centro del crecimiento de la empresa: Azure, su plataforma de nube, y la inteligencia artificial (IA) como un elemento transversal que justifica pagar múltiplos más altos.
En el primer trimestre fiscal de 2026, que concluyó el 30 de septiembre de 2025, Microsoft reportó ingresos de 77.700 millones de dólares, lo que representa un incremento del 16% en comparación al año anterior. El beneficio operativo fue de 33.700 millones, un crecimiento del 14%, mientras que el beneficio neto alcanzó los 24.700 millones, un 11% más que el año anterior. El resultado por acción diluido se situó en 3,30 dólares, también con un aumento del 11%.
El área de Microsoft Cloud se erige como el motor de este crecimiento, aportando 49.100 millones de dólares en ingresos y experimentando un notable crecimiento del 26%. En particular, Azure y otros servicios en la nube crecieron incluso un 33%, o un 35% ajustando por tipo de cambio. Esta evolución sugiere que la transformación de Microsoft hacia la nube está en pleno desarrollo.
Un análisis más detallado por divisiones muestra que el negocio se “nubeiza” cada vez más. En el segmento de Productividad y Procesos de Negocios, los ingresos alcanzaron 33.020 millones de dólares, un aumento del 14%. La división de Inteligencia en la Nube reportó ingresos de 30.897 millones, con un crecimiento del 19%, mientras que el segmento de More Personal Computing subió un 8%, alcanzando 13.756 millones de dólares. Esta tendencia confirma que la nube está desempeñando un papel central en la estrategia de crecimiento de la compañía.
Mirando atrás hacia el año fiscal 2025, el contexto de este desempeño se vuelve más claro. Microsoft reportó ingresos totales de 281.700 millones de dólares, con un beneficio operativo de 128.500 millones y un beneficio neto de 101.800 millones. Esta combinación de escala, márgenes y ejecución ha llevado a los inversores a ver a Microsoft como una máquina generadora de caja, donde la IA actúa no solo como una inversión futura, sino como un acelerador comercial inmediato.
Sin embargo, con la acción en máximos históricos y un PER de 36,7x, el mercado anticipa que Azure y Microsoft Cloud sostendrán el crecimiento continuo y que la monetización de la IA compensará el aumento de los gastos en infraestructura. Esta expectativa, aunque optimista, implica que cualquier desaceleración en áreas críticas como el consumo empresarial, el gasto en energía y la competencia en el sector de la nube podría resultar en una compresión de los múltiplos, aún si el negocio sigue creciendo.
Entre las cuestiones más relevantes para el futuro se encuentran: el crecimiento de Microsoft Cloud, que refleja un aumento del 26% en el primer trimestre fiscal; el ritmo de crecimiento de Azure, que se mantiene fuerte; y cómo la finalización del soporte de Windows 10 puede afectar la demanda de licencias y PCs. Además, los riesgos a considerar en 2026 incluyen un gasto de capital elevado para la expansión de centros de datos, competencia en el sector de la nube y la sensibilidad a los cambios en los múltiplos de valuación del mercado.
La trayectoria de Microsoft sigue en la mira de los inversores, y las próximas decisiones que tome la empresa podrían influir significativamente en su valorización y en el futuro desarrollo del segmento tecnológico.






