Pensionistas españoles que residen fuera de España se enfrentan a un nuevo desafío administrativo a partir de 2026. La presentación del certificado de vida, un documento que confirma la existencia del pensionista, será obligatoria en dos ocasiones al año: entre enero y marzo, y nuevamente en septiembre. Esta normativa tiene como objetivo principal evitar pagos indebidos y mejorar el control sobre las pensiones otorgadas a expatriados.
El cambio en la regulación no afecta a aquellos pensionistas que residen en territorio español, ya que el cruce de datos entre la Seguridad Social y las entidades bancarias se realiza automáticamente, garantizando así el flujo constante de las pensiones sin complicaciones adicionales. Sin embargo, para los que viven en el extranjero, la situación es diferente y carece de la misma automatización.
La manera de presentar el certificado de vida se ha simplificado, con varias opciones accesibles: los pensionistas pueden optar por hacerlo de forma presencial en consulados, aportar documentación oficial del país en el que residen o utilizar la aplicación móvil de la Seguridad Social, que incluye un sistema de identificación biométrica para facilitar este trámite.
A pesar de que no se impondrán multas por la falta de presentación del certificado, la repercusión de no cumplir con este requisito es clara: la pensión será suspendida hasta que el pensionista regularice su situación. Esta suspensión, aunque no económica, puede tener consecuencias devastadoras para quienes dependen exclusivamente de sus ingresos pensionarios para cubrir gastos esenciales en el extranjero.
Es crucial que los pensionistas españoles fuera de su país tomen nota de esta obligación y presten atención a los plazos establecidos. La desinformación respecto a la aplicación de estos requisitos puede llevar a situaciones complicadas. Por ello, se recalca la importancia de mantener una adecuada organización personal y de mantenerse informado sobre las condiciones que dicta la Seguridad Social.
Finalmente, es fundamental desmentir los rumores que indican que la obligación de presentar el certificado de vida se aplica a todos los pensionistas por igual. Aquellos que viven en el extranjero deben ser especialmente cuidadosos para evitar inconveniencias y garantizar que sus pensiones sigan fluyendo sin interrupciones.






